| María Isabel's profileEl practicable De-TabelPhotosBlogLists | Help |
|
El practicable De-TabelDecember 06 NO somos, SI somosLos Auxiliares de Transporte Sanitario:
No somos médicos ni enfermer@s, Si somos profesionales
No somos niñatos, Si somos gente responsable que conocemos la importancia de hacer bien nuestra labor
No somos intrusos en la profesión, Si somos personal cualificado que ayuda a mejorar el bienestar del paciente e intenta facilitar la labor de médicos/enfermer@s
No somos los indicados para poner un inyectable, coger una vía o coser puntos, Si somos los adecuados para inmovilizar a un paciente traumático, transportarlo en la posición que mejor le venga a su patología, o recoger datos de interés médico como son la tensión, el pulso o la frecuencia respiratoria.
No somos técnicos del 061, Si somos Auxiliares de Transporte Sanitario de Cruz Roja Española, lo que no es ser ni más ni menos que los compañeros del "cero"
Hoy mismo he leído un comentario de alguien que se identificaba como enfermero, y que, hablando del blog de un Auxiliar de Transporte Sanitario, decía algo así como que estaba harto de niñatos que se inmiscuían en las labores de los profesionales de la medicina, y que si quería meterse en la rama sanitaria, que estudiase, como él/ella lo había hecho. El caso es que nosotros, en tanto Auxiliares, no nos estamos inmiscuyendo en el campo de los profesionales sanitarios, sino que formamos parte de ellos.
Nosotros recibimos una formación muy precisa, la que nos permite ir a una urgencia y poder asistir al paciente de forma eficaz: se nos enseñana tanto primeros auxilios sin material (con lo que se llaman medios de fortuna, como un par de palos para inmovilizar una fractura), como con material de ambulancia, esa misma en la que vamos a trabajar, de forma desinteresada, intentando que la asistencia sanitaria sea lo más rápida posible.
Nosotros aprendemos a manejar a los pacientes y a transportarlos de forma que sus lesiones sufran menos, o sus dolores se calmen todo lo que humanamente se pueda (sin usar medicación), con el fín de que su viaje al hospital sea lo más adecuado posible, con las mayores garantías sanitarias.
Nosotros nos dedicamos a buscar información, a formarnos siempre que podemos, porque sabemos que eso repercutirá positivamente en el paciente y que en ello le puede ir la vida, o por lo menos, una mejor calidad de vida, a la gente a la que vamos a tratar.
Puede que no hayamos hecho una carrera del área sanitaria, pero eso no nos convierte en unos incompetentes: desde la época de Henrry Dumont, fundador de la Cruz Roja, siempre se ha buscado por parte de la institución el que la asistencia prestada fuera la mejor, dada por personal debidamente formado. Esto no implica que tengan que ser médicos o enfermer@s, ya que mantener tooodas las ambulancias que existen con este personal, aparte de altamente costoso, sería una mala distribuición del capital humano (qué hace un médico ayudando a un anciano a levantarse del suelo, porque se ha caido y no se puede incorporar sólo, para eso, y más cosas, estamos nosotros), implica más bien que quien desee echar una mano metiéndose en situaciones que la mayoría repelería, sólo por la necesidad de ayudar a su prójimo en lo que se tercie, debe tener unos conocimientos porbados, y actuar según unos protocolos estandarizados en la medicina de urgencias y emergencias.
Somos voluntarios, Somos profesionales, Somos Auxiliares de Transporte Sanitario La mujer de negro (Historias del CETI, tercera parte)Antes de llegar al CETI pensaba que, por el método de entrada a Melilla del que normalmente nos hablan en la prensa (largas caminatas atravesando desiertos y arriesgados saltos desdevallas con espino) nme enconctraría a familias, sino hombres jóvenes y sanos, con las heridas propias del aparatoso viaje. Pero la realidad es otra: allí viven bastantes mujeres, la mayoría de ellas con sus niños, bien traídos desde sus países de origen, bien concebidos o nacidos en Melilla.Eran madres normales, con sus defectos y aciertos, con la misma ilusión por tener una foo de sus churumbeles que hacía que nos asaltasen casi literalmente cuando veían una cámara, para que les hiciésemos una foto a sus niños.
Esto creó en mí y en mis compañeros una gran ternura: esas mujeres lo daban todo por sus críos, luchaban porque su calidad de vida mejorase. En el CETI tenían una escuela tanto para los niños como para los adultos, y un médico dedicado en exclusiva a las mujeres embarazadas y a los niños, teniendo las primeras un seguimiento externo por parte de matronas y ginecólogos del hospital Comarcal de Melilla, y los segundos por un pediatra.
Lo sorprendente era la solidaridad "familiar" que había entre ellos: cuando una mujer quedaba en estado, el grupo le asignaba una "ayudante", otra mujer, no necesariamente de su famila, que la acompañaba en cada uno de sus traslados hospitalarios, y que, una vez hubiera dado a luz, iba a ayudarla a cuidar del bebé mientras la madre se recuperaba del parto.
Eso pasaba con Raghmouna: estaba embarazada de nueve semanas y tuvimos que llevarla al hospittal por u pequeño sangrado vaginal... y con ella se fue una mujer con una chilaba negra. Esa misma noche volvimos a llevarla a hospital, esta vez con contracciones de parto... y esperamos a que se subiera con todas las cosas de Raghmouna perfectamente preparadas la mujer de la chilaba negra. Días más tarde nos dieron la noticia más alegre que nos pudieron dar: nos tocaba traer de vuelta a madre e hija (Clarisse, 2'800 kg)... y en el hospital, al pié de su cama, acercándole lo que ella pidiera, acunando a la pequeña,desviviéndose por la madre, estaba la mujer de la chilaba negra.
P.S.: En la galería de fotos veréis unas cuantas sobre Raghmouna, Clarisse, las demás madres y criaturas, y cómo no, de la mujer de la chilaba negra November 14 Una taza (Historias del CETI, segunda parte)Una de las cosas que más poderosamente me llamó la atención de los residentes en el CETi, era que la mayoría, escepto mujeres y niños, llevaba consigo tanto a la hora del desayuno como en la comida y en la cena, una taza y una cucharilla. Era un objeto preciado, como un ticket de entrada sin el cual no podrían entrar en la cantina, y que a ninguno se le olvidaba llevar.
Aquella reiterada visión de la cola del comedor con aquellos hombres agarrados a sus tazones me hizo replantearme lo relativo del valor de los objetos más variados: para aquellos hombes, sus tazas eran objetos esenciales a la hora de alimentarse, imprescindibles en todas las comidas, era un elemento básico, un artículo de primera necesidad que no le faltaba a nadie. Como pequeños salvavidas alimentarios, se aferraban a ellos durante las largas colas, esperando su turno de comedor, pacientes, impasibles casi, conocedores de que les llegaría el turno. Para los de fuera, tal objeto, insignificante, podría resultar vano, pero para ellos era un mundo.
Así pasaba con todas las cosas, desde sus heridas hasta sus juegos, todo lo que a los de fuera nos parecía vano a ellos les adaba la vida, y cosas que a nuestros ojos eran signos de las peores penurias formaban parte d e su vida cotidiana, como nuestra taza del desayuno.
Lo más curiosos era que en el comedor les daban todos los útiles necesarios para comer, y aún así, seguían aferrados a sus tazas... November 10 Un viaje inolvidable (Historias del CETI, primera parte)Entre los días 27 de octubre y 5 de noviembre he estado en Melilla en representación de Cruz Roja Granada, ayudando en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (C.E.T.I.), después de las sucesivas oleadas de inmigrantes que saltaron masivamente la valla que separa esta pequeña ciudad española de Marruecos. Por ello, he decidido plasmar aquí mis impresiones sobre este viaje:lo que me ha emocionado, sorprendido, alegrado o entristecido durante estos días. Seguramente me deje un montón de historias en el tintero, e intentaré ir dándole un huequecilllo cada vez que me acuerde, pero no sé si conseguiré expresar con palabras todo los vivido.
Para empezar, una tanda de agradecimientos:
En primer lugar, a mis compañeros de llamamiento, por ser tan buena gente y formar un grupo de trabajo tan bueno; especialmente gracias a Alvert, por hacerme sonrrojar con sus piropos, y estar a mi lado en esta experiencia (te quiero).
También gracias a las enfermeras del C.E.T.I., Estefanía, Irene, Inma, Samia, Sonia y todas las demás, que nos habéis ayudado tanto, y nos habéis permitido "asaltar" vuestro lugar de trabajo, tratándonos como a uno más del gremio, y compartiendo vuestra experiencia y conocimientos. También gracias a Abde, el médico encargado de los niños, por su simpatía y por acudir incluso fuera de sus horas de trabajo.
Por supuesto gracias a los internos del C.E.T.I., por dejaros tomar cien mil fotos, vuestras y de vuestros niños; por vuestra paciencia a la hora de haceros las curas e intentar que nos entendiéramos en nuestro precario francés/inglés, y por saludarnos tan cordialmente cada vez que nos veíamos.
Cómo no, gracias a los demás trabajadores del C.E.T.I.: guardias de seguridad, personal de limpieza, estudiantes de enfermería y profesores, por abrirnos las puertas y ayudarnos en todo lo que os necesitábamos. así mismo, gracias a los trabajadores del Hospital Comarcal de Melilla, por hacernos más fácil nuestra labor, y a las guías de los reecintos históricos de "Melilla la vieja" por dejarnos entrar gratis a las visitas turísticas de la ciudad. October 04 Mi niña se nos casaAyer recibí una noticia maravillosa:María José, mi mejor amiga, se va a casar en Diciembre. Esto, dicho así, no suena tan emocionante, pero visto nuestro "terrible éxito" con los chicos, es un notición: las dos fuimos en nuestros tiempos los patitos feos del cole, las marginadas de la clase, y ahora, con nuestras respectivas carreras, tenemos todo aquello que entonces nos parecía inalcanzable. Es como si se fuera a casar mi propia hermana, alguien a quien he conocido desde hace tanto, no puede llamarse de otro modo, y como tal, me embarga una emoción indescriptible, que sólo puedo intentar expresar con una frase
FELICIDADES, NENA July 09 Livin'on our ownSiguiendo con nuestra tónica habitual de hacer por nuestra cuenta lo que los demás nos niegan, nos hemos auto-impuesto las becas que, casi clandestínamente (en fín de semana, por parte del conserge, Cecilio), se nos han dado por parte de la residencia: para más info del caso, pinchar aquí, "esta residencia apesta, fuera Resa" y "La beca de la residencia".Es así como en nuestro cuarto, decidimos hacernos unas fotitos con una cámara digital (perdón, la super-cámara de mi niño bonito) y así hacernos un book con las fotos a varios tamaños, y después de un ligero trabajillo con el Photoshop, nuestra orla, pequeña y discreta, pero con mucho cariño, y con la gente que nos interesa, sintener que verle la cara a todos-as esos-as que tanto adoramos y que tan confortablemente nos han tratado durante este teimpo de feliz convivencia. Lo dicho, la beca es nuestra y la orla también (para vera en todo su explendor, pincha encima)June 27 Esta residencia apesta: fuera RESAHoy me voy a aprovenchar de esta página para quejarme de algo que llevo sufriendo desde el año pasado. En esa aciaga fecha empezó el declive de una residencia que, con sus más y sus menos, yo recomendaría, hasta mi estado de "satisfacción" actual, pero mejor que me explique con más claridad.
Hace tres años recibí una beca (Séneca) para poder estudiar en Granada (España), y me busqué una residencia, La R.U. Emperador Carlos V, sita en el mismo Campus de Cartuja, a minutillos de donde iba a estudiar; de precio no era muy cara, estaba bien situada y tenía bastantes ventajas: buenas comunicaciones por bus, buenas instalaciones que incluian desde ordenadores y televisión con vídeo y canal satélite hasta cafetería y gimnasio propios. El primer año sólo me podía quejar de que las paredes eran algo finas y que el comedor daba asquito, pero el resto, la convivencia, la atención de los encargados, era agradable, y daban ganas de quedarse más tiempo, cosa que al final hice.
Al año siguiente todo dió un giro brutal: llegaron los "ángeles del infierno" cuyo principal componenete me tocó, para mi desgracia, de compañera de cuarto. después de dos meses aguantando lo peor que se os pueda pasar por la mente (creedme, por muy imaginativos que seais, no os llegaréis a hacer a la idea de lo que fue aquello) y una vez decidida a pagar más si hacía falta para librarme de semejante calvario, consigo, aparte de una habitación para mí sola bastante de puta madre para el precio al que me salía, el odio de la banda infernal, que de rebote, le pilló también a mi novio. Nuestro peor delito era no coincidir con el cánon estético que estos pseudoindividuos que se hacen llamar universitarios tenían establecido como "sine qua non" para vivir: si no eres como mandan sus estrictas normas de conducta acefálica y mala educación combinadas con juergas de alcohol y drogas, no tienes derecho a existir, y sólo sirves para diversión de ellos "los ángeles del infierno" seres superiores por naturaleza, que, como me llegó a decir mi ex.torturadora-compañera de cuarto, "sin ir a clase me he sacado tres notables"(¡enhorabuena!, ¿qué quieres? ¿que te den una medalla por eso?), todo un logro.
Es así como empezó el año de la tortura psicológica, a la que no sé si calificar de mobbing o de bulling, porque aunque se supone que estas personas ya estás en edad de trabajar (y lo que es casi más acojonante, de votar), sus cerebros, modales, y actos en general, no llegan al nivel de niño de parvulitos. Empezaron con las amenazas de la señorita (por decirle algo) que me tocó en desgracia como acompañante en el cuarto, la cual nos amenazó con que no se nos ocurriera salir a la calle, ni siquiera al patio interior de la residencia, que si no... nunca pasó de allí, pero si la vierais sabríais que acojona, sobre todo con la vena esa que le salía del cuello, vamos, un bellezón, perfecta para miss (talla especia); ésto lo complementó con unas suaves caricias a parte de las pertenencias que itentaba alejar del alcance de su zarpa, y lo que es peor, a mi novio. No contenta con aquello, sus amiguitos y ella empezaron con la campaña de "alabemos a la pareja del año" en la que se nos insultaba por los pasillos, los patios, las escaleras, el comedor... cada vez que movíamos un dedo se nos difamaba lo más grotescamente que se les ocurría, cosa que, dada la "ámplia imaginación" de Los Ángeles del infierno, se limitaba a insultar y llamarnos por nuestros respectivos motes (ahora entendéis lo de los niños de párvulos "caca-pedo-culo-pis", y después a salir corriendo, que nos pilla la seño), lo dicho, deprimente.
La cosa cambió de matiz ciuando lo que se recibían eran patadas en la puerta a las seis o siete de la mañana, o llamadas de todo tipo, a cualquier hora del día, para decir lo primero que se les pasaba por la única neurona que les debe quedar; cuando se arrojaba basura en nuestras puetas, o le escribían "moro de mierda" en la puerta del cuarto de mi novio, tallado con una navaja. Pasó a ser denunciable en juzgado de guardia cuando nos intentaron golpear con unas llaves usando la técnica del despiste (menos mal que no juegan al póquer, sino les quitarían hasta el alma), tiraron petardos debajo de la puerta mientras dormíamos, con el consabido riesgo de quemaduras, o amenazaron con una navaja en plan chulesco, para después llamar y asegurar que "era broma" que "somos colegas, tío", que "no te lo vayas a tomar a mal" oyes, que somos de un quejumbroso... En todo este tiempo intentamos contar con la ayuda de la directora de la residencia, así como del resto de los empleados: se les notificó cada falta, cada insulto, cada agresión... se desvió el teléfono a su oficina para que les diera caza a los superguays que llamaban cuando se aburrían (es que para leer un libro, hace falta mucho... para llamar y dar por culo, no). Reconocimos nuestra parte de culpa, la que fuera, pero pedíamos sentirnos cómodos en nuestras habitaciones, que no nos diera miedo bajar al comedor, un poquito de respeto, de calma para poder dormir, aunque fuera. Y lo peor del caso es que no éramos los únicos, y que en secretaría conocían quienes eran...y no hicieron NADA. Os puedo resumir el montante de todas sus actuaciones efectivas en una, que tampoco sirvió de mucho: echaron al chaval que nos amenazó con una navaja, que, de todas formas, seguía paseándose por la residencia con la misma permisividad, haciendo lo mismo de antes, lo único que a partir de ese momento tenía que quedarse en el cuarto de alguno de sus colegas ángeles del infierno.
Pues bien, en una muestra de coraje y de falta de experiencia a la hora de buscarnos un pisillo, nos decidimos quedar en la residencia, pensando para nosotros mismos: bueno, si es tan difícil que los pillen in fraganti para poder echarlos (si, si a mí me van a vender que nunca los han pillado por nada, ¡si la armaban TOOOODOs los fines de semana, desde el Jueves hasta el Sábado!, y ¿sólo cuando quitamos el desvío se les da por llamar? joder, tienen un sistema de vigilancia que ni el MI6), por lo menos, no les renovarán el contrato de alquiler de sus cuartos, total, a ellos, como empresa, nos les viene nada bien tener a unos individuos que han confesado públicamente no soportar a ninguno de los miembros de la empresa y que además, no paran de causar problemas... Craso error, aquí se quedaron un año más, con el beneplácito de la dirección, tanto daba lo que hubieran hecho, aquí seguían, imperturbables, haciendo lo que les saliera de los cojones-ovarios, sin preocuparles nada, porque ellos son así, como en el anuncio de L'Oreal, ellos lo valen, y no se van a molestar en cumplir las normas más básicas de convivencia.
obviando el hecho de que la idea de volver a esta residencia me causara ataques de angustia, recuperé el poco valor que me quedaba y gracias al Cariño y amor incondicional de mi novio, regresé este año. En él nada se puede destacar sobre el anterior: los insultos eran más ocasionales (eso si, creo que se debe a que el falsete que ponen las gallias de los ángeles del infierno les debe destrozar las gargantas), sólo me pintaron "Isa Puta" una vez, y sin raspar demasiado, suavito "de colegueo", y nada más que hubo tres ocasiones en donde nos gritaros desde varios coches y una en que nos citaron "en la calle" (hollywood, cuánta miseria verval nos generas...).
Lo dicho, que en general la única queja era una, bien grande y contundente: los ángeles del infierno se habían hecho tan fuertes en la residencia que te quitaban la mitad de los servicios ofrecidos: la sala de tv infestada de hoollygans que quieren ver el futbol (¡joder, que es un Malta-Croacia, fundamental!) o de superguays viendo la-casa-de-tu-vida-de-famoso-en-medio-de-la-selva-VIP (joder, tía, es que Churri Mary se ha acostado con DJBobíssimo, y Marti-platanito le está echando una bronca), con lo cual cualquier intento de ver algo que no fuera eso (léase "eso" como una monja diría "pene") era una odisea; en el gimnasio, los ángeles del infierno procedentes, en gran parte de INEF, "tenían que estudiar", que en el caso de estos especímenes consistía en llevarse un balón, empezar a chutarlo en un cuarto que no superará los 15 metros cuadrados, tirar un ejercicio con pesas y decirse entre ellos lo mucho que llegan a tirar, y que nunca se les ve hacer; salas de estudios, cogidas a perpetuidad, supuestamente para estudiar, pero os aseguro que la mayoría de las veces o estaban vacías, o estaban llenas de gente charlando, funado o dierctamente haciendo una fieta, o se usaban de mirador al patio, para insultar a todo el que se moviera. Ni que decir tiene que su punto de reunión era el citado patio, zona proscrita por excelencia; como dijo Pérez Reverte en Territorio comanche: "a partir de aquí, todo lo que te pase será responsabilodad tuya, esto es territorio comanche" (más o menos); en él sólo los ángeles del infierno tenian derecho a usar los bancos, a abusar de ellos, supirse, patearlos, rallarlos, tallar sus nombres... hasta que hace UN MÉS a alguien de administración se le ocurrió quitarlos, con lo cual, a espera de que reunan el cerebro suficiente para darse cuenta de que en las escalerillas de al lado también pueden hacerse fuertes, y gracias a estas agradables temperaturas, tan acordes con su infernal lugar de procedencia, sin bancos, no hay ángeles del infierno.
De todo esto, segun dirección "no tenemos noticias", "no hay más quejas que las vuestras", "no podemos hacer nada si no lo vemos"...mentira, hasta un ciego lo vería. Por más que se lo comentamos a gente neutral, cada vez que hacemos referencia a alguno de estos individuos salen historias cada vez más rocambolescas y despiadadas: desde maullarle (si, si, decirle"miau" cuan dulce minino) a una chica cada vez que pasa, a inventarse el bulo de que otra muchachita le había hecho una felación a uno de ellos, y que se dejaba hacer. No hace falta nada más que salir al patio y verlos ahí, al lado del graffitti enorme con sus nobres, fumando porros y menospreciando a todo el que pase a su lado. Pero son buenos niños, y como premio, pues que organicen elos la fiesta de fín de curso ole sus cojones: los mismos que el año anterior ROBARON los adornos de la fiesta y la remataron AMENAZANDO al conserge CON UN TALADRO este año van a organizar la fiesta. Comprenderéis que con semejante futuro de degradación y humillación pública, ese día, tán preciado para mí, cojí las de Villadiego y me fuí a dormir a la otra punta de Granada. Pero la cosa no quedó así: después de ver durante semanas carteles sobre la fiesta, con entrega de premios (miss RESA, mister RESA, miss-ter banquito, miss-ter almohada, todos muy generales, qué van a ser unos premios sólo para sus amigotes ¡qué va!) se celebra la fiesta y por puro milagro, acaba y la residencia sigue en pié.
Transcurre el tiempo y descubrimos esto de los blogs, y hasta visitamos uno de una chiquilla genial de esta residencia, un amor de chica... en donde se ven fotos de la entrega de beca a los residentes que llevan aquí dos años o más, y nos pregntamos, ¿y esto cuándo fue? ¿y por qué no nos avisaron si el primer año en que estuvimos sí lo hicieron, y el año pasado se suspendió precisamente porque el comienzo del feliz reinado de los ángeles del infierno desviaba las preocupaciones de la dirección a "objetivos menos lúdicos"?, y la respuesta de la subdirectora es esta: "no puedes pretender que yo tome parte de una cosa que han organizado ellos" CON DOS OVARIOS. O sea, que mi novio organiza un taller de primero auxilios gratuito todos los años, se ofrece para atender cualquier urgencia que se presente en el recinto, invita a los trabajadores a recibir un curso sólo para ellos y exclusivo; Xxxxxxx, gran amigo y compañero, se dedica por dos años a preparar todo tipo de actividades culturales de forma totalmente altruista, empezando por una revista universitaria que lleva el escudo de RESA, continuando con quedadas para ir al teatro, cine, senderismo urbano... hasta monta un cinefórum y se enfrenta a la ira de hoolligans y superguays que acaban poniendo como protector de pantalla en los protectores de los ordenadores comunes "Xxxxxxx muere" (y en un alarde de interculturalidad y aprecio sincero a aquellos convecinos extrangeros, a ponerlo también en inglés); o si no al bueno de Luciano, chico amable y educado, ejemplo de lo que se puede llamar un buen universitario, atento, servicial, que nunca ha dado más problemas que una música un poco alta, y que siempre ha cumplido las normas y alabado las maravillas de esta residencia... y a los que se premia son a los ángeles del infierno, esos entes tan maravillosos que te hacen descubrir nuevas y bibrantes experiencias, con subidones de adrenalina más potentes que los del Dragon Khan y sensaciones más realistas que los de El Tornado.
Perdonad si me he explayado tanto, pero comprenderéis que estoy harta de excusas vacías, de ver día tras día que lo único que sirve en esta mierda de residencia es pisarle el cuello al otro y salir corriendo cmo una comadreja. Esto sólo ha sido la gota que ha colmado u n vaso demasiado grande y demasiado lleno, porque no me duele lo que se me haya hecho a mí, sino porque toodo el esfuerzo y buen comportamiento de aquellos que aprecio se ha visto ninguneado por los responsables de esta residencia, a los que también tenía en muy alta estima, y que no han hecho sino rematar el puñal que sentía que el resto de la residencia me estaba clavando. No costaba nada, pero absolutamente nada, avisar con un cartelito de la imposición de una beca a la que teníamos y tenemos derecho, símplemente por haber estado residiendo aquí durante dos años de aguante, de callar y poner la otra mejilla, de aguantar como pocos que el resto sólo nos dieran como solución el seguir como si nada, que ya se cansarían (por cierto, que son como los conejillos de duracell) de molestarnos y asediarnos pertinazmente. no lo entiendo, ni lo entenderé por muchas vueltas que le dé, por eso prefiero ponerlo aquí, que me déis vuestra opinión, que me expliquéis por qué a nosotros se nos da la beca sin acto ninguno, sin ninguna dignidad ni siquiera aparente, como quien da limosna, y a ellos se les entrega con boato y decoro. Gracias por leerme. |
|||||||||||||||
|
|